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La música de Strand (Miguel Gil, Madrid) es el resultado de la manipulación
de audios, tocados en su mayoría con instrumentos reales (guitarras,
vientos, violines, melódicas), procesándolos digitalmente y situándolos
en entornos de software como Reaktor o Max/Msp. Todo ello planteado
como un proceso de búsqueda en el que se exploran las posibilidades
del software para crear emociones y belleza a partir de los materiales
y herramientas de la música más arriesgada. En definitiva, esa ecuación
mágica que permita la asociación de máquinas, sentimientos y sonidos
inéditos. Canciones en las que experimentación y melodía van de
la mano.
Al margen del material incluido en diversas compilaciones ("Upload
Folda" y "Download Folda" del sello Plataforma-ltw, Sónar 2003,
Zona de Obras nº36 o "POPvolume#4" de Popnews), Foehn Records editó
en 2002 el CD "Domestica_04", firmado conjuntamente por Polaröide_Strand,
un sorprendente trabajo de minimalismo sonoro y melodía, complejo
y fascinante.
Su primer CD en solitario es "Paz" (Foehn Records, 2003), un brillante
ejercicio de riesgo que hace convivir elementos digitales y naturaleza,
instrumentos acústicos y programación informática, con objeto de
dotar de contenido y conciencia a lo puramente sintético. El resultado
es una yuxtaposición de ambientes opuestos que se encuentran y desencuentran,
entre la calma y la hostilidad sonora, creando un orgánico álbum
lleno de matices y orientación pop-experimental, que le sitúa entre
los artistas más interesantes de la escena electrónica nacional.
Strand trabaja también en el campo visual con planteamientos similares
a los de su música, manipulando imágenes reales con lenguajes de
programación modular como Jitter y dando así una respuesta visual
sincronizada con el sonido.
www.giltertre.com
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"En 'Paz', Miguel Gil apenas deja lugar para el reposo,
entre clicks, ritmos desenfrenados y voces que aparecen, desaparecen
y se superponen. Desde 'Soy petróleo, soy la muerte' (el
comienzo) hasta 'Osborne Ruddock' (el final), el torrente de polirritmias
y sonidos extraidos del portátil van confeccionando un tapiz
en el que las tímidas voces ponen el toque orgánico y emocional,
bueno, salvo en 'Le monde dans lequel je vis' en la que los fraseos
de Arnaud Michniak (50% de Programme) acaban de crear una tensión
y un ambiente opresivo completando el mejor corte del disco."
(MUZIKALIA)
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