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Jesús Brotons definido, analizado y radiografiado
por sí mismo (y como se puede apreciar, sin pelos en la lengua):
En un extraño alarde de sinceridad, Jesús Brotons (San Sebastián,
1971) se definió a sí mismo en cierta ocasión como "un tipejo".
A decir de quienes le conocen, lo sigue siendo. Hablamos de un individuo
fumador y carnívoro, que no entiende de fútbol y rara vez mira la
televisión; que gusta de escuchar (¡y hacer!) a horas intempestivas
música que nada tiene que ver con lo que el pueblo soberano entiende
como tal; acapara discos con pasión digna de mejor causa y, lo que
es peor, pone por escrito sus impresiones en varias publicaciones,
quizá con objeto de que las mentes jóvenes se obnubilen definitivamente,
perdiendo así la gente joven una oportunidad de oro de hacerse ciudadanos
de provecho.
Semejante iniquidad no es en el caso de Brotons consecuencia de
un fortuito golpe en la cabeza, sino resultado de un plan concebido
años atrás y que ofreciese primeros indicios de moral dudosa con
la formación a mediados de los 90 de Honcho, dúo electrónico que,
según la revista Rock de Lux, "recuerda a los Residents y a DAF".
Tres cassettes después, Honcho se transforman en Popular 66, grupo
de culto para algunas personas y un completo despropósito para otras.
Tres cassettes más, varias actuaciones (Sonar, LEM, G3G) y a la
porra. Ya en solitario, Brotons compagina desde entonces su labor
como, ejem, periodista musical (Self, Dinamo, Transversal, Ruta
66, Rock & Clàssic, Rock Sound / Rock Zone, Very Metal, etc) con
una producción sonora en progresivo, constante desvarío bajo el
autoexplicativo nombre de Música Veneno: cinco CDs hasta la fecha,
que él mismo se ha guisado y que, gracias a la manga ancha del sello
barcelonés Hazard Records, están disponibles por correo y también
como archivos descargables gratuitamente desde internet. Camuflado
tras la pantalla de Música Veneno, Brotons da rienda suelta a sus
influencias de siempre (Residents, Faust, Negativland, Superelvis...),
y su presencia ha sido tolerada, a veces aplaudida, en el marco
de los festivales LEM, BAM y Zeppelin de Barcelona y el Freestyle
de Terrassa, así como en distintos espacios del área condal como
Sidecar, CCCB y Teatreneu.
Por si todo esto fuese poco, en los últimos tiempos el tipejo de
marras divide su actividad como componente de Sons Of Bronson, un
grupo de ruido mefítico y escandaloso que pasa por la piedra del
sampler el ruido a la japonesa, los espasmos guturales del death
metal, el sano macarrismo del rock'n'roll setentero y los chirridos
y zumbidos de la música experimental más pasada de rosca. En connivencia
con otros de su calaña (¡los hay!), Sons Of Bronson han tocado en
directo varias veces, editado un disco y medio y conspirado para
hacer de Barcelona un sitio menos moderno, afectado y políticamente
correcto.
Ser un tipejo en una ciudad-escaparate donde las personas han sido
convertidas en maniquíes y las palabras deben medirse con cuidado
so pena de ser condenado a la marginalidad no es una bicoca. Acaso
eso explique que Jesús Brotons, a su edad, siga ocupando su tiempo
acaparando discos que no se anuncian en televisión, contextualizando
en sus artículos hechos inanes y haciendo ruidos que pocos, muy
pocos disfrutan. En definitiva, yendo a la suya.
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