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CORAZON
ROTO EN 2000 PEDAZOS
Está bien, tengo el corazón roto en 2000
pedazos.
Alguien metió un coche bomba en mi corazón,
creo que fue una mujer.
Ellas son las que ponen bombas en los coches
despues de conducirlos con ternura
por las venas de los hombres débiles.
Está bien, tengo el corazón roto en 2000 pedazos,
unas piernas y una carretera para caminar,
porque alguien puso una bomba en mi coche.
Quizá fue una mujer,
ellas son las que ponen bombas en los coches
despues de conducirlos con ternura
por las carreteras asfaltadas
por los hombres débiles.
Está bien, tengo el corazón roto en 2000 pedazos
y estoy caminando esta noche por la carretera.
Hay un coche que viene hacia mí,
lo conduce una mujer,
quizá quiere meterlo en mi corazón,
y no se imagina que ya está roto en 2000 pedazos.
BAR TURBULENTO
Mi alma está grapada en la pared de un sucio
bar.
Mi alma es un poster de una chica fea, desnuda
en la pared de un bar.
Mi alma tiene la fecha de caducidad
tan próxima como la suciedad de este bar,
de este turbulento bar.
DEMONIOS TUS OJOS
Besarte a lo lejos, bebida de dos,
en los labios o en tu Dios,
tu Dios de abajo,
el que me guarda morir.
Besarte a lo lejos, bebida de dos.
Coge tu tren, y háblalo,
duerme en mis flores, y tócalo.
Desinfecto mi vida con gotitas de alcohol.
En la cama me invento el amor.
Demonios tus ojos.
Súbete el vestido,
y hazme reir.
Canta conmigo el blues de
demonios tus ojos.
Mis piernas aguantan como tallo de flor.
Quiero a tu culo, nena,
como al corazón.
Demonios tus ojos.
Besarte a lo lejos, bebida de dos,
en los labios o en tu Dios
que está entre mis piernas
adóralo, mímalo.
Demonios tus ojos.
PIANO DE FIEBRES
Tal vez mañana un accidente me bese.
Talvez mañana me llorará la suerte.
Miseria y radiografías,
insomnio y música de perdición con la ausencia
de mi amor.
Tal vez mañana su sonrisa será para otro,
tal vez mañana las cien botellas me ahoguen,
las cien botellas nos ahoguen a todos
en un piano de fiebres.
LOS HUESOS DEL AMOR
Tengo la cuarta parte de una tiniebla hundida
en mi amor,
y por las mañanas ya no miro al suelo,
miro más abajo aún,
allí donde mis huesos harán el amor,
deabajo de la calle asfaltada por tus besos de rabia.
Tengo la cuarta parte de una tiniebla hundida en mi amor.
Pero recuerda, yo nunca dije eso, nunca dije eso,
nunca lo dije.
Tu cinturón es un demonio acariciando balas dulces para mí.
Estoy desnudo con mis dos corazones,
tengo un corazón en cada bolsillo de mi gastado pantalón.
Tengo la cuarta parte de una tiniebla hundida en mi amor.
No busques soluciones en mis ojos,
no malgastes el tiempo, no,
haciendome construir una lágrima,
porque en mis ojos sólo encontrarás
tu rostro envejeciendo minuto a minuto.
Pero recuerda, yo nunca dije eso, nunca dije eso,
nunca lo dije.
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