En un Experimentaclub

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Crónicas mexicanas (fase 3 y última)

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Lee primero el capítulo 1 y el capítulo 2.

Viernes 19 de Marzo. Resaca. Hoy de nuevo el día está completito. Por la tarde volvemos a Arteria para allí presentar Experimentaclub LIMb0. Explicamos el por qué de este proyecto y repasamos buena parte de lo hecho y avanzamos lo que está por venir: la publicación a finales de Abril de un libro acompañado de una compilación en CD, próximas colaboraciones con festivales como Tsonami (Valparaíso, Chile) o el ciclo Instantes Sonoros (Buenos Aires), etc, etc. Entre los presentes de nuevo Christian Galarreta (haciendo preguntas incisivas) y otros artistas mexicanos altamente recomendables como Israel Martínez.

Brindando en el patio

La noche está cubierta por uno de los platos fuertes de Radar. Conciertos de Jorge Haro, Angélica Castelló-Burkhard Stangl, Tony Conrad y Cellule D’Intervention Metamkine en el Patio de la Antigua Escuela de Medicina (un lugar increíble). Jorge repite concierto audiovisual. El sonido es sorprendentemente bueno en un espacio que a priori parecía complicado acústicamente hablando. Todo encaja esa noche. Público (500 personas), proyecciones (pantallón de vídeo), sonido… Gran concierto. De Angélica Castelló-Burkhard Stangl no tengo mucho que decir. La verdad, ví tres minutos, me aburrí y emprendí el camino de baldosas amarillas hacia el backstage… Ahhhh, permítanme aquí una oda a algunos backstages: el de Experimentaclub es ya mítico pero créanme, el de Radar en esta Antigua Escuela de Medicina es de los que no se olvidan. Ubicado en las dependencias de la escuela, junto a una botica absolutamente alucinante, y bien servido de brebajes y delicatessen de es@s que a servidor le “ponen”: tequila, tequila y más tequila, ensaladas, quesos, vino… El decepcionante concierto de Tony Conrad (más allá de lo legendario del personaje, créanme, un coñazo, es mi opinión) sirve para disfrutar de este backstage entre tequilas y tequilas, rayas y rayas y vuelta a empezar. La noche acaba con los franceses de Cellule D’Intervention Metamkine: expresionismo sonoro lleno de hallazgos visuales, un concierto inquietante de verdad. Y es que el trabajo de Jérôme Noetinger, Xavier Querér y Christophe Auger disuelve los límites del cine, el sonido y la escenografía para construir un TODO realmente impactante.

KK Null

Del postconcierto sólo comentaré algunos detalles, siempre acompañados por la ecuación milagrosa tequila_rayas. Por ejemplo un viaje veloz en el coche de Rogelio hasta el Covadonga, mítico salón de banquetes en el que furtivamente (con el local ya cerrado) nos metimos entre pecho y espalda una ración de ¿pulpo a la gallega? y un montón de copas pedidas y servidas a razón de tres por cabeza por aquello de que estaban echando el cierre. En fin… mucha alegría. Y si no que se lo digan a Xavier y Christophe (Metamkine), a los que a medida que avanzaba la noche se les ponían los ojos más rojos (ja, ja). Pero el gran momento surrealista aún estaba por llegar. Imaginen al tándem Haro+Piñango junto a uno de los franceses (sinceramente no recuerdo cuál) y Rogelio Sosa, subiendo al coche de este último, arrancando, recorriendo cinco o seis metros y parándose el motor antes el asombro de todos menos Rogelio, el cuál se descojona literalmente de risa al comprobar que no tiene ni una gota de gasolina. Bien, ahí nos tienen, cuatro borrachos puestos hasta las trancas de todo, en el fin del mundo de este DF galáctico, a las tantas de la madrugada, parando un taxi, subiendo al taxi y… cielos, emprendiendo un no menos delirante viaje en taxi hacia no sé dónde con un taxista freak total con Alaska y Dinarama sonando a toda leche en el coche: “Cóooooooomo pudiste hacerme esto a mí!!!!” Sí señores, ahí estamos, cuatro borrachos y un taxista (imagino que también borracho) berreando como locos aquello de “Nooo me arrepiento, volvería a hacerlo, son los celosssss!!!!”. Lo dije antes: tanto arte sonoro para esto…
El sábado 20 de Marzo es día para sobrellevar la resaca, caminar como un zombie, lamentar que las gafas de sol no sean aún más oscuras… y ver a los Boredoms. Radar tiene esa noche uno de sus platos fuertes. En el Lunario, macrosala junto al Auditorio Nacional, Paseo de la Reforma, tocan Fat Mariachi (a los que no vimos), KK Null y Boredoms. Me apetecía mucho ver a KK Null (nunca lo había visto en directo) pero tengo que confesar que me decepcionó. Tengo la sensación de que los bucles sonoros del noise empiezan a estar un tanto enmohecidos. Tal vez sea exagerado pero últimamente veo y escucho mucha parálisis creativa en esto y aunque Kazuyuki Kishino (KK Null) tiene una carrera más que brillante, su concierto no me terminó de convencer. En cuanto a los Boredoms…, señores esto es el circo de la música experimental. ¡Qué show! Cuatro baterías en el escenario y Yamataka Eye (Yamatsuka Eye) como gran maestro de ceremonias o director de este circo de infinitas pistas (sin red). ¿He dicho cuatro baterías en el escenario? Falso, al final sí pero el comienzo no pudo ser más boredomsiano: un estruendo de percusión y cuál procesión, uno de los baterías y su caja de los truenos siendo llevado en volandas como un paso de semana santa por unos cuantos voluntarios, con el tipo enfrascado en redobles y zambombazos baquetas en mano, procesionando desde el fondo de la sala hasta el escenario entre un público vociferante y enfebrecido (por cierto, un sobresaliente para el público de Radar, unas 700 personas viendo a los Boredoms y compañía). Del concierto poco puedo decir, sólo que fue 100% Boredoms en estado puro: caos, noise, trash metal experimental, psicodelia, tremendismo épico y toneladas de sentido del humor descacharrante. O sea, ideal para cerrar este periplo mexicano.

Boredoms en directo

Domingo 21 de Marzo. Aeropuerto de Ciudad de México. Ojeras. Compra compulsiva de botellas de tequila en el duty-free. Cigarrillos apurados hasta que no queda nicotina que rascar. Por delante 11 horas de vuelo y Madrid. Mientras paso los controles y embarco en la lata de sardinas que Iberia llama avión, pienso que me quedaría encantado un par de semanitas más por aquí…

Crónicas mexicanas (fase 2)

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Fase 1

El Meliá Reforma

Martes 16 de Marzo. Habitación 1622, hotel Meliá Reforma en México DF. Esta tarde he tenido oportunidad de hacer un chequeo rápido del trabajo de cinco artistas experimentales mexicanos. Uno a uno habían sido citados, ellos y sus laptops, en la planta 1 del hotel para en 15 minutos mostrarme una selección de audio/vídeo, charlar un poco y pasarme discos y dvds. La verdad es que me siento como en una cita a ciegas en la que Verónica (hiperactiva e hipereficaz coordinadora de producción del festival Radar) me va conduciendo de reservado a reservado para encontrarme con el/la citado/a de turno. El encuentro sirve para dos cosas: primero para conocer buena gente y segundo para comprobar que México goza de bastante buena salud en materia artística electrónica. Tengo bastente para escuchar y ver en próximas semanas, pero este chequeo rápido reporta proyectos muy interesantes. En definitiva, es una radiografía anfetamínica de lo que se está haciendo en este país y, como digo, los resultados apuntan alto en cantidad y calidad.

A la mañana siguiente, milagrosamente libre entre tanto de todo, decidimos hacer una incursión subterránea. Haro quiere grabar imágenes en el interior del metro para utilizarlas en los visuales del concierto de Klang! Así que caminamos de nuevo Avenida Juárez arriba, dejamos a un lado la mítica silueta de la Torre Latinoamericana para llegar hasta el Zócalo y allí atacar la línea 2 de metro hasta Pino Suárez y luego la 1 hasta Balderas. Esto del metro es… tan grande, tan enorme, como todo lo demás. Cada tren tiene nueve vagones, NUEVE! Y las estaciones son hormigueros de dimensiones estratosféricas. Al salir en Balderas me quedo literalmente alucinado al ver un escaner y un arco de detección de metales en la entrada del subterráneo (esto también es México amigos). Por cierto, breve inciso en torno a estas cuestiones de… ¿seguridad? Aunque como ya he venido diciendo la cosa no es tan fiera como la pintan, no deja de llamarme la atención lo frecuente de los cacheos en busca de armas en la entrada de los clubs y bares de copas.

Balderas da paso a La Ciudadela, megamercadillo gigante -of course- en el que gastamos compulsivamente pesos y más pesos en forma de fetiches varios: cajitas, mariachis calaveras, pins/máscaras de luchadores, figuritas esqueleto de todo tipo, plata, guiños varios a la muerte y un alucinante álbum de fotos caseras de luchadores y escenas de lucha libre mexicana: palabras mayores, deporte/espectáculo nacional que ha convertido en mitos a nombres que van desde Murciélago Enmascarado a El Santo pasando por Blue Demon, Tienieblas o Super Astro…

Esa misma noche nos volvemos a poner el traje cultural y Haro y servidor de ustedes asistimos a la inauguración oficial de la muestra (IN) Posición Dinámica de Ars Electrónica en el Laboratorio Arte Alameda, dentro de la programación del Festival de México. La muestra, comisariada por Gerfried Stocker, Karla Jasso y Manuela Pfaffenberger, presenta obras del canadiense Philip Beesley, los brasileños Rejane Cantoni y Leo Crescenti o el austriaco Kurt Hentschläger, entre otros. Precisamente es Zee, un espacio inmersivo diseñado por Hentschläger, la pieza que a priori despierta mayor interés… y la única que no podemos ver: amigos, esto está reventado de gente. Antes, imposible aún entrar en el Laboratorio Arte Alameda, hemos sucumbido a dos whiskys vertiginosos en un bar cercano en el que nos hemos encontrado con Juanjosé Rivas, uno de los artistas a los que conocí en la tarde anterior, Manrico Montero, artista sonoro mexicano (su trabajo es muy interesante), y un grupo de amigos con los que desde ahora iremos coincidiendo sistemáticamente noche tras noche en el transcurso de Radar.

Jueves 18 de Marzo, otro día de agenda completa. Por la mañana tenemos cita con Claudia Reyes, subdirectora del Centro Cultural de España en México (CCEMX). Allá nos encaminamos, otra vez al centro histórico, a las espaldas del Zócalo y la catedral. El Centro está en la calle Guatemala, un edificio completo con una terraza fantástica coronándolo. La reunión sirve para fijar líneas de colaboración futuras y establecer un posible circuito de entidades y programadores en México con los que trabajar de forma estable dentro de próximos ciclos de Experimentaclub LIMb0.

Los tejados del DF

Esa misma noche Haro y yo presentamos Klang! en vivo en el Cóctel de Radar en Arteria. Curioso, es sólo nuestro cuarto concierto con este proyecto y no ha podido haber más distancia geográfica entre cada uno: Barcelona (el primero), dos en Buenos Aires y este cuarto en el DF. Está claro, somos cosmopolitas. El caso es que entre nubarrones de tormenta, rayos, alguna que otra centella y un par de gotas de lluvia, llegamos a Arteria. Bien, me detendré sólo un momento para explicar dos cosas: primera, sí, Arteria es de la Sgae. Segunda, el evento está organizado y producido por Radar, de hecho es la fiesta de Radar, de modo que Arteria (o sea, la Sgae), no tiene nada que ver más allá de ceder el espacio y sus medios al festival. Esto lo explico antes de ser acribillado por el amable lector con una completa lista de iracundos insultos a causa de este encuentro inesperado entre éste que escribe y la popular sociedad de gestión. ¡Soy inocente! El caso es que, antes de pasar a temas más mundanos, cotillearé un poco para contar algún detalle de esta “casita” que Teddy y sus amigos se han construido aquí en México. Por cierto, y ya sé que desvarío pero son efectos secundarios de Don Julio, Teddy ha sido siempre nombre de oso de peluche o payaso, ¿verdad? En fin, al grano, la “casita” en cuestión es un edificio de tres plantas en pleno centro histórico (el apropiado nombre de la calle es Isabel la Católica, nada menos, ¿casualidad?), cuya rehabilitación ha debido costar un riñón y parte del otro. Así, de pasada, pudimos ver salas llenas de ordenadores y controladores midi, una tienda rebosante de productos made in Fundación Autor, un auditorio completamente equipado y una azotea de luxe en la que, precisamente, se realizó el Cóctel de Radar y por tanto también nuestro concierto. Un lujo, la verdad, eso de tocar en vivo en una azotea en pleno centro de la ciudad, atendidos por amables camareros dispuestos con generosidad y entusiasmo a llenar una y otra vez nuestros vasos con un amplio surtido de brebajes etílicos. Y encima pudiendo fumar!!!

El concierto fue contundente, divertido, y sí, sobre todo potente. Beats (cada vez más) y texturas envolviendo los visuales de Jorge, todo con gran efectividad. Si a esto añadimos el espacio lleno de público festivo y dispuesto a aullar y a brincar, el resultado acaba siendo de lo más estimulante. Entre el público artistas como el peruano Christian Galarreta, los franceses de Cellule D’Intervention Metamkine (presentes en el programa de Radar) y, por supuesto, Rogelio Sosa: artista intenso, personaje intenso, bebedor intenso, fumador intenso y además, director (intenso) del festival Radar. Pero de Rogelio hablaré extensamente más adelante porque ha sido co-protagonista de buena parte de este festín mexicano. Lo cierto es que a juzgar por los comentarios post-concierto debió gustar esta presentación de Klang! en el DF.

La noche acabaría horas después con Rogelio, Verónica, Haro y yo en un centro cultural oalgoasí en el que había fiesta, alcohol a litros y un DJ surrealista que nos puso a bailar con una impagable “Agüita amarilla” (Toreros Muertos) que si tiene algo es que es perfecta para ser berreada y ¿bailada? por un puñado de borrachos vociferantes y tambaleantes. Y sí, lo confieso, entre los borrachos vociferantes (y tambaleantes) nos encontrábamos los señores Haro y Piñango (toda nuestra imagen cool por los suelos, lástima). Tanto arte sonoro para esto!

Con Rogelio Sosa

(Continuará en la fase 3…)

Y mira el álbum de fotos completo de las crónicas mexicanas.

Written by Javier

April 29th, 2010 at 12:54 am